
Después de años dominadas por el blanco, las cocinas vuelven a llenarse de color. Verdes, azules, tonos tierra y maderas naturales ganan protagonismo para crear espacios más cálidos y con personalidad.
Durante años, el blanco ha sido uno de los grandes protagonistas de las cocinas españolas. Su capacidad para aportar luminosidad, sensación de amplitud y facilidad a la hora de combinar materiales lo convirtió en una elección habitual, especialmente en viviendas con espacios reducidos.
Los datos permiten comprobar hasta qué punto llegó a dominar esta tendencia. En 2017, un estudio de Houzz realizado entre 1.019 usuarios españoles revelaba que el 60 % de quienes habían reformado su cocina había elegido armarios blancos.
Casi una década después, el blanco continúa presente, pero las tendencias del sector muestran una cocina cada vez más abierta al color, los materiales naturales y las combinaciones con mayor personalidad.